20 Consejos para la socialización de niños con mascotas.

La relación entre humanos y animales continúa estrechándose cada día más. Las mascotas suelen ser consideradas parte de la familia, ya sea como un hijo más o un amigo muy importante en la vida de cada uno de los miembros.


Comprender el mecanismo exacto por el cual se da un vínculo tan fuerte como este es quizás una labor aún pendiente, pero todo aquel que haya tenido una mascota no dudará en que la conexión que se da es profunda y muy distinta a la que tenemos con aquellos de nuestra misma especie. Y es gracias a esta conexión que el humano involucrado se ve beneficiado desde lo físico hasta lo psicológico; se ha demostrado que la interacción con una mascota reduce el estrés, la frecuencia cardíaca e incluso la presión arterial. Con estos compañeros aumentan las probabilidades de hacer ejercicio, evitar situaciones donde podría sentirse una soledad indeseada e incluso mejora la comunicación, entre otros beneficios.

En el caso de los padres es importante conocer, además de los beneficios que los niños tendrán, ellos como papás obtendrán una gran ayuda educacional al poder utilizar las vivencias con las mascotas y relacionarlas con las de sus hijos. La interacción de un niño con su mascota promueve la actividad física, ayuda a la concentración y estimula la interacción social, además mejora el sentido del humor, favorece el juego y el contacto físico, así como las demostraciones de afecto hacia la mascota y hacia otras personas, por ello se recomiendan como apoyos contra la soledad y la depresión [1].

El compromiso de velar por el bienestar de una mascota favorece el sentido de la responsabilidad, genera un sentimiento de independencia y de utilidad, pues genera un sentimiento de ser capaz de poder cuidar de otro ser vivo. Además, genera empatía al comprender que los demás tienen necesidades y sentimientos distintos a los propios. Diversos estudios han demostrado que los niños que han recibido programas educativos sobre el vínculo humano-animal no solo muestran un mejoramiento en el trato para con los animales, sino que también muestran mayor empatía hacia otras personas [2].

En la infancia se desarrolla un sentimiento de complicidad con la mascota, un amigo que siempre tendrá deseos de jugar, de escuchar sus secretos o de simplemente hacer compañía mientras se realizan otras tareas. Esta relación fortalece e incrementa la autoestima en los niños.

Gracias a los animales aprenden sobre la vida, la reproducción, el nacimiento y la enfermedad, así como la vejez, la muerte y otros acontecimientos que vayan viviendo por primera vez [3]. Como decía anteriormente, los padres pueden aprovechar las vivencias con las mascotas para brindar enseñanzas de vida a sus hijos. Por ejemplo, la higiene personal del cachorro abarca el cepillado dental, recorte de uñas, limpieza de oídos, entre otros. Si se coloca al cachorro como modelo, o si se le pide al niño que ayude con estas tareas se creará conciencia sobre la limpieza personal (lavado de manos, cepillado dental y recorte de uñas en el mismo niño).

El enseñarles lo importante que es una alimentación saludable y balanceada en la mascota servirá de ejemplo muy cercano de cómo esto repercute en la fuerza y agilidad, y en un crecimiento adecuado.

El respeto al espacio personal es clave para una buena relación, tanto entre humanos como con las mascotas. Dar ejemplos de cómo se debe respetar esto en los animales, en especial cuando come o descansa, no solo evitará accidentes por invasión territorial, sino que además dará espacio para explicarles a los niños la importancia de un sueño reparador para el crecimiento, y cómo ayuda también con la memoria y el buen humor en general.

La visita al veterinario para el chequeo médico general puede servir de apoyo ante una futura visita al pediatra, e incluso para la aplicación de vacunas.

Lo que el ser humano puede aprender de los animales es mucho, y es tan nutritivo para nuestro corazón, que no es de extrañar que deseemos que los pequeños de la casa también tengan la experiencia de vivirlo. Sin embargo, para que el vínculo sea fuerte y seguro para ambas partes, es vital que los adultos también hagamos todo lo que esté a nuestro alcance para promover una interacción positiva y respetuosa en todo momento. Esto incluye conocer realmente las necesidades básicas de nuestra mascota.

Como médico veterinaria, una de las cosas que más me llenan de satisfacción es poder guiarlos en este proceso, y que logren mantener un vínculo afectivo saludable, el cual se puede dar de la forma más pura entre un niño y su mascota. Para que esto suceda y se mantenga así en el transcurso de los años hay que entender que el trabajo lo inician los adultos desde la casa. Se deben reconocer las diferencias entre las especies; ya que, por ejemplo, un gato no es un perro pequeño, y si nunca se ha tenido un felino vale la pena leer de antemano información al respecto y conversar con el médico veterinario de confianza. Las características de cada raza es vital para conocer si requieren de poca o gran cantidad de ejercicio diario, entre otras cosas. La edad del nuevo integrante de la familia también es esencial, ya que es distinto hacer la casa puppy proof a traer una mascota geriátrica que podría presentar problemas articulares.

Por todo esto, antes de traer a la mascota a casa, es importante hablar con el doctor sobre la mejor manera de hacer estas aproximaciones, para que sean seguras y llenas de experiencias positivas para todos los miembros de la familia. Lo ideal es tener un plan para cada aproximación, ya sea con los niños como con otras mascotas que ya se encuentren en el hogar.

Es de gran ayuda enseñar a los niños sobre el lenguaje corporal, tanto canino como felino. Esto les brindará herramientas para jugar de la manera más segura para cada uno de los involucrados.

Consejos para una mejor socialización

  1. Las interacciones mascota-niño siempre deben de estar supervisadas por un adulto.
  2. Lenguaje Corporal: enséñeles a diferenciar mediante fotos y videos cómo se ve un perro y un gato asustado, enojado, feliz, juguetón, etc. Explíqueles que una mascota con dolor, asustado o enojado puede responder distinto a como usualmente lo hace; por lo que es importante que aprenda a observar sus orejas, la cola, la postura corporal y boca.
  3. Cuando tenemos niños pequeños es mejor evitar que alcen a las mascotas ya que se pueden asustar, tropezarse y en ocasiones ambos caer al suelo. Depende de la edad y tamaño de la mascota esto puede ocasionar desde lesiones musculares hasta fracturas.
  4. La mayoría de los perritos disfrutan jugando de una manera más ruidosa, altamente interactiva y con mucho contacto físico. Mientras el gatito prefiere aproximaciones relajadas, fluidas y no tan invasivas físicamente.
  5. Enseñe a los niños a nunca poner la cara de frente a una mascota; ya sea cachorro o adulto y en especial a animales que no conoce. El cachorro puede verlo como un juego y como tal puede morderlo o rasguñarlo sin mala intención, mientras que un adulto (también puede darse en algunos cachorros) podría percibirlo como una invasión o como una amenaza y atacar para defenderse.
  6. NUNCA alce a las mascotas por el pliegue cutáneo. Duele y, en especial los gatos, lo perciben como una situación de amenaza generando una respuesta negativa.
  7. Si bien a nuestras mascotas les debemos enseñar a no ser posesivos con su alimento, es mejor enseñarles también a los niños a que cuando la mascota está comiendo no se debe molestar, ni mucho menos meter la mano en el plato.
  8. Las mascotas necesitan “tiempo a solas”, por lo que sí están dentro de su escondite, comiendo, o en el arenero no es momento para buscar interactuar con ellas. Debemos respetar estos momentos.
  9. Cuando la mascota está durmiendo es importante dejarlo descansar sin interrupciones (aunque sean besos, caricias, etc.). Primero por respeto, segundo por salud ya que lo necesitan para crecer saludables y tercero, porque si los despertamos de un golpe podemos asustarlos y la respuesta de la mascota es impredecible.
  10. Las zonas del cuerpo adecuadas para caricias, e incluso la forma de hacerlo, son distintas en perros y gatos. Los perros toleran e incluso les agradan las caricias vigorosas, ya que las ven como una invitación al juego. Sin embargo, los gatitos no aprecian este tipo de caricias, prefieren gestos pausados, suaves y predecibles. Al perro le gusta que le rasquen la panza, mientras que el gato responderá de manera negativa ante la misma caricia.
  11. A ninguno de ellos les gusta que le toquen las patas y mucho menos que tiren de ellas. A ambos les puede gustar caricias gentiles en las orejas pero nunca jalándolas. Lastimosamente las orejas y la cola son las áreas favoritas de los niños para hacer lo contrario y una de las causas más frecuentes de mordiscos y rasguños.
  12. No los alce ni los abrace fuerte. Lo toman como una invasión a su espacio personal, generando que al sentirse incómodo, estiren sus patas, rasguñando sin realmente buscar lastimar. Esto puede ocasionar caídas y un momento de preocupación en el niño.
  13. Debemos enseñarles a los perritos obediencia básica. Llegará un momento de sus vidas en donde no pesarán 4kg, y querrán saltar encima, morder pies/zapatos o jugar a perseguirnos. Esto podría finalizar en la caída del niño si no son entrenados previamente. Evite situaciones que afecten el vínculo entre ellos.
  14. ¡Orden! Si los niños dejan los juguetes en el suelo o a una altura que pueda alcanzar el cachorro es muy probable que lo agarren y lo muerdan. Dependiendo del objeto y de la fuerza del cachorro lo puede incluso romper y tragar parcial o totalmente. Esto no solo traerá un momento de tristeza para el niño, también puede ocasionar en el cachorro un trastorno digestivo e incluso requerir cirugía para extraer un cuerpo extraño.
  15. Enséñele a su hijo a no compartir de su comida con la mascota. Puede generar un cuadro digestivo, e incluso si el cachorro tiene mucha hambre o es muy impulsivo puede morder sin querer su mano.
  16. Si los chicos van a darle un premio a la mascota debe de hacerse con la palma totalmente abierta y los dedos juntos; si son muy pequeños es mejor que se lo pongan en el suelo o que se lo tiren a modo de juego.
  17. ¡Incluya a los niños en las sesiones de obediencia básica! Será una herramienta para ellos, les encanta poder enseñarle a sus mascotas. Esto fortalecerá el vínculo entre ellos.
  18. Desarrolle la responsabilidad en los niños. Según cada familia, y la edad del chico, se le puede asignar el cargo de la alimentación, el cambio del agua, el lavado de los platos, o pueden ayudar a recoger las necesidades y acompañar a un adulto mientras lo sacan a pasear. Esto trabaja la empatía, respeto a la vida y la responsabilidad.
  19. Cada mascota es un ser único y especial; al igual que los niños. Por ello puede que una mascota no se asuste con alguna de las situaciones descritas anteriormente, ya que su personalidad es más relajada o quizás tuvo una excelente socialización desde bebé. Sin embargo, debemos enseñarle a los niños que no es la norma y así evitar que cuando conozcan un perro o gato nuevo haya un accidente.
  20. Hay ciertas actitudes humanas que nuestras mascotas las permiten por ser nosotros, pero no significa que les guste. Esto es algo que frecuentemente los dueños me cuentan orgullosos y, aunque sé que es por el amor que sienten por ellos, es vital que aprendamos a respetar las características de cada especie y que aprendamos a leer su lenguaje corporal. Este es el caso de los gatitos que permiten que sus dueños les toquen la panza, o que se dejan abrazar; por instinto no les gusta y menos lo disfrutan, pero lo toleran y se quedan inmóviles. A la mayoría de las mascotas no les gustan los abrazos, pero se quedan quietos durante el mismo. No debemos confundir esto con que lo disfruten. Enseñémosles a los niños a respetar las características de cada especie.

Datos de la socialización humano-mascota.

Tener una mascota en la familia trae gran cantidad de beneficios para todos, desde los adultos mayores hasta los más pequeños de la casa. El 86% de los dueños de mascotas los tratan como a personas o a miembros humanos de la familia. El 97% habla con ellos y la mitad de los adultos y más del 70% de adolescentes les hacen confidencias. Las mascotas son más importantes que los amigos, vecinos, trabajo, deportes o funciones sociales. El 96% de los que tienen mascota lo hacen por el placer que su compañía ofrece, el 69% busca el confort de ellas cuando están deprimidos y el 80% están más divertidos y se ríen más desde que tienen mascota [3].

Dra. Andrea Jiménez Borrero Médico Veterinaria
  • - Máster en Medicina Interna Canina y Felina
  • - Máster en Dermatología Felina
  • - Experta y Técnica en Terapia Asistida
  • - Entrenadora de Perros de Asistencia

  • 1. Jarque J. El vínculo afectivo con los animales. La Vanguardia [Internet]. 2013 [citado el 25 de agosto de 2020]; :p. 1. https://www.lavanguardia.com/estilos-de-vida/20131122/54393704768/el-vinculo-afectivo-con-los-animales.html
  • 2. Gutiérrez G, Granados DR, Piar N. Interacciones humano-animal: características e implicaciones para el bienestar de los humanos. Revista colombiana de psicología. 2007;16(1):163-84.
  • San Joaquín MZ. Terapia asistida por animales de compañía. Bienestar para el ser humano. Temas de hoy. 2002:143-9.